Microsoft y Extremadura

April 29th, 2007

Recientemente, he estado leyendo la entrevista que se la hecho a la Directora Regional de Microsoft España en Hoy.es y tengo algunos comentarios que me gustaría compartir.

Es necesario tener claro que en este mercado no hay nada gratis. Compiten tres tipos de sistemas y cada uno tiene su coste. Puede que la Junta de Extremadura se ahorre dinero en licencias, pero tiene que gastarse dinero en técnicos especialistas en linux.

Estoy de acuerdo con Rosa María que en el mercado no hay nada gratis, y Microsoft no es una excepción. Los productos de Microsoft suponen coste de licencias y coste de soporte y eso es un hecho innegable.

Con respecto al coste de licencias de Windows no creo que barato sea el calificativo más adecuado, sobre todo teniendo en cuenta que la relación funcionalidad / precio es realmente pequeña. La instalación por defecto de Windows carece de software de oficina, antivirus, software gestor de bases de datos, entorno de programación, compiladores, así como software de manipulación de textos, herramientas administrativas automatizables, edición de gráficos y vídeo, virtualización, etc.

Con respecto al coste del soporte, creo que el soporte de Microsoft a empresas pequeñas es más que mejorable y por mi experiencia trabajando en otras empresas deja mucho que desear. Además de ser costoso y caro, resulta curioso cómo los ciclos de actualización de software son fijados unilateralmente por Microsoft. Cuando Microsoft decide retirar el soporte a Windows 95, la única salida viable es migrar a una versión más nueva de Windows, con el consiguiente coste de adquisición de licecias, renovación de acuerdos de soporte, y el coste en tiempo y recursos humanos de actualizar. Ni siquiera menciono el hecho de que algunas aplicaciones no funcionan correctamente con las versiones más recientes de los productos de Microsoft, lo que supone un desembolso adicionan en licencias, tiempo y dinero.

GNU/Linux no acarrea ningún coste coste de licencias, y el coste del soporte es opcional cuando se opta por distribuciones como Debian, Ubuntu, Fedora, CentOS, OpenSUSE y similares. Debo resaltar que el soporte de comunidades como las de Debian o Ubuntu, entre otras, así como la comunidad de desarrollo del núcleo son realmente excepcionales. El que Extremadura tenga que gastarse el dinero en especialistas en GNU/Linux es indiscutible, pero lo mismo es aplicable a sistemas Windows. Y los especialistas en Windows tampoco son precisamente baratos. Un administrador de GNU/Linux puede administrar muchas más máquinas que un administrador de Windows y dispone de un arsenal de herramientas sin parangón:

  • Herramientas de administración remotas: OpenSSH, VNC, NX, Webmin, por ejemplo.
  • Entorno de automatización, como guiones shell de BASH o ZSH, programas Perl, Python o Ruby.
  • Actualizaciones automáticas o manuales, basadas en repositorios, que no requieren reiniciar el sistema salvo cuando se trata de una actualización del núcleo.
  • Virtualización integrada en el sistema operativo, como Xen, KVM o QEMU.
  • Herramientas de copia de seguridad como rsync, Amanda, Bácula, etc.

Los argumentos que esgrime Rosa María son, en mi opinión, pura falacia, y no más que el intento vano de confundir a aquellos que no tienen una opinión bien formada al respecto.

De cualquier modo, la realidad dice que los ciudadanos extremeños compran para el ordenador de su casa Windows, lo mismo que los empresarios extremeños. Ellos hacen sus números y comprueban que ahorran más pagando por las licencias que por los servicios.

Los ciudadanos extremeños no compran Windows. No trate de confudirnos, Rosa María. Los ciudadanos extremeños compran un ordenador que viene preinstalado, en la mayoría de los casos sin otra opción alguna, con Windows. No es lo mismo adquirir un equipo que viene forzosamente acompañado con una copia OEM — que ni siquiera es lo mismo que una copia normal de Windows — que comprar voluntariamente una copia normal de Windows. De hecho, aún tengo que conocer a una sola persona que alguna vez en su vida haya adquirido una copia normal de Windows. Ni siquiera en las empresas en las que he trabajo ha sido tal el caso.

Además, decir que los ciudadanos se ahorran más pagando por las licencias que los servicios es, nuevamente, otra falacia. Los usuarios normales no puedden permitirse el lujo de abonar los contratos de soporte abusivos de Microsoft y, en lugar de ello, prefieren recurrir a sus amigos o conocidos o, en última instancia, a la tienda de informática donde adquirieron su ordenador. Que Microsoft no vea este desembolso de tiempo y dinero por parte del usuario final no quiere decir que éste no existe y, créame Rosa María, que el dinero que los miles de amigos y conocidos que hay en el mundo le ahorran a su compañía es más que considerable. Quizá deberían también plantearse perseguir a esta gente que les están quitando ingresos en forma de contratos de soporte anualmente.

Lo que sí es cierto es que Microsoft puede aportar mucho a la sociedad extremeña. A nosotros nos encantaría tener más presencia aquí y trabajar mucho más con la Junta. Hay cosas que tiene Windows que el Linex tardará en conseguir.

Cuando Rosa María dice que Microsoft puede aportar mucho a la sociedad extremeña creo que realmente está pensando en lo que sociedad extremeña puede contribuir a las abultadas arcas de Microsoft. Utilizar el dinero de los contribuyentes para adquirir software y servicios de una empresa extranjera, en lugar de crear empleo y riqueza nacional, es el peor uso que puede hacerse de los impuestos y el dinero público. Quizá el hecho de que el gobiero de Estados Unidos promueva los desarrollos nacionales en armamento, aviación, investigación e ingeniería esté relacionados con esta línea de actuación y pensamiento.

Yo apuesto por no eliminar opciones. Si ahora mismo la Junta dice que sólo se puede conducir coches citroën, ¿significaría esto que se iban a vender más coches?, no, probablemente se venderían menos porque habrá gente a la que le guste otras marcas.

La diferencia entre Citroën y GNU/Linux es que GNU/Linux da plena libertad al usuario, permite acercar a le gente con menos recursos a la informática, elimina las barreras digitales, barreras artficiales y crea un entorno de juego donde las empresas, como Red Hat, Novell o similares, pueden competir en libertad y en igualdad. A diferencia de Microsoft, un monopolio reconocido que siempre ha ejercido una presión y un control titánico y férreo sobre sus canales de distribución y sus colaboradores, GNU/Linux no pone ninguna restricción, sino que las elimina todas absolutamente. A eso yo lo llamo jugar limpio y ser transparente.

Microsoft es una empresa tremendamente local. En España tenemos 300 empleados y 195.000 personas que trabajan indirectamente para nosotros. En casi todos los pueblos de Extremadura hay una tienda de informática y sus salarios depende en gran parte de Microsoft. Tenemos centros de innovación en Huesca, Navarra, Valladolid, etc. Hemos firmado acuerdos con la Junta de Andalucía, en Valencia y estamos pendientes de llegar a un acuerdo con la Xunta de Galicia. Nos adaptamos a cada comunidad y en cada una actuamos de manera diferente.

En primer lugar, no veo muchas tiendas que vendan cajas de Windows. Ni siquiera en grandes establecimientos como El Corte Inglés es fácil encontrarlas. Seamos realistas, y es que el principal motor de ventas de licencias de Windows no son las tiendas de informática, sino los distribuidores de equipos como Dell o HP que bailan al son que impone Microsoft. Eso explica perfectamente por qué Windows Vista se vende tan bién y por qué empresas como Dell han decidido volver a ofrecer Windows XP pre-instalado en sus equipos.

En segundo lugar, me gustaría saber en qué está innovando Microsoft. Sinceramente, sigo bastante de cerca los productos de Microsoft y en los últimos años no veo mucha innovación, salvo quizás en productos como Microsoft Office. Proyectos como Xen o empresas como VMware están innovando mucho más que Microsoft en campos como la virtualización, por poner un ejemplo.

El software es solamente válido si ayuda a mejorar la vida de la gente. El software ayuda a divertirse, a aprender, a mejorar el rendimiento de tu empresa. Es tremendamente humano porque se mezcla contigo. Una videoconsola sólo es divertida cuando tú juegas con ella. Es cambiante como todo. Los coches también cambian, la moda, etc. Yo conozco a gente que todavía utiliza el Windows 95. Pero también hay gente que quiere aprovechar las ventajas que les da el nuevo sistema operativo de Windows.

Todo esto es palabrería barata, marketing en estado puro. Tanto Windows como GNU/Linux ayudan a mejorar la vida de la gente pero, por lo menos, GNU/Linux la hace aún más fácil al no tener que preocuparse tanto por conceptos como agujeros de seguridad, vulnerabilidades, reinicio del sistema, Troyanos, Spyware, Viruses, controles ActiveX malignos, controladores de dispositivo defectuosos, etc.

Tú puedes llevar muchos años con un mismo coche, pero cuando decides comprar uno nuevo buscas el que te dé mejores prestaciones. Nosotros no renunciamos a mejorar continuamente las prestaciones.

Precisamente porque Windows no hace más que limitar mi libertad de elección al imporme cosas como la Restricción Digital de Derechos, no permitirme ver DVDs de otras regiones del mundo, obligarme a activar mi copia de Windows, molestarme contínuamente acerca de la Genuidad de mi copia de Windows, no permitirme modificar el sistema a mi gusto, cambiar el aspecto del sistema, instalar software de terceros que funcione correctamente, abrir los formatos de los protocolos y de documentos, precisamente por eso es por lo que dejé de utilizar Windows hace ya más de 5 años.

En una sola frase, querida Rosa María, con sus palabras o sus contactos quizá pueda convencer a los políticos o gobernantes, pero no son suficientes para convencer a alguien que ha tenido que sufrir sus productos en el pasado.

Tiempos modernos

April 7th, 2007

Extraído de Tiempos modernos en el Blog de David Bravo.

Hace unos días, en el blog de David Muñoz, tuve la oportunidad de leer un artículo del director Jorge Iglesias, donde se quejaba de la situación actual de las descargas de Internet. El correo muestra inquietud ante los cambios que se están produciendo en el negocio y culpa de esa crisis, imparable en su opinión, a las copias que se hacen a través de las redes P2P.

Creí oportuno escribir un correo a David Muñoz dándole mi punto de vista sobre esa situación. Aunque para muchos de vosotros no es nada nuevo, os transcribo íntegramente ese correo electrónico, que David ha decidido publicar también en su web:

“Creo que el debate está mal enfocado. La realidad es que las descargas de Internet existen y que las realizan millones de personas en todo el mundo. La realidad es, también, que dentro de muy poco tiempo (y cuando digo poco, quiero decir meses) saldrán programas que harán absolutamente imposible lo que hoy ya es muy difícil: perseguir y frenar la descarga masiva de obras intelectuales a través de Internet. Ese es el panorama actual y todos los debates que giren en torno a que está muy mal o que está muy bien no cambiarán ese hecho. La persecución legal de los usuarios, independientemente de lo deleznable que nos pueda parecer a muchos o de lo justa que sea para otros, es, y sobre eso parece que todas las partes están de acuerdo, ineficaz.

Ante esa situación sólo cabe la aceptación del momento tecnológico en el que vivimos, del uso que los ciudadanos hacen de esa tecnología y de la necesaria adaptación de la industria a esa nueva realidad que les ha tocado vivir.

Esa adaptación es tan necesaria como lo fue para los que trasportaban el hielo en vigas cuando apareció el frigorífico, como lo fue la de los conductores de coches de caballos cuando apareció el coche de motor o como lo fue la de los trabajadores de los telares manuales cuando se inventaron los telares mecánicos. La molestia y desconcierto de todos ellos ante los nuevos avances tecnológicos es tan comprensible como inútil.

La propia industria del disco nace asesinando trabajos. Antes de ella, solo podía accederse a la música oyéndola en vivo. Tan importante era este tipo de comunicación pública que en su momento era el núcleo fundamental de las leyes de Propiedad Intelectual. Nuestra ley de 10 de Enero de 1879 le dedicaba una sección de siete artículos a las obras dramáticas y musicales y el Reglamento de 3 de septiembre de 1880, que la desarrollaba, dedicaba uno de los dos títulos que lo componían a los teatros y a las obras dramático musicales.

Ese núcleo fundamental de la propiedad intelectual que era la comunicación pública en vivo, cambió cuando se popularizó el gramófono que llevaba la música de los teatros a los hogares. Probablemente, los dueños de un negocio montado sobre la base ayer firme del directo, vieron en esta industria incipiente algo muy parecido a un pirata que ponía en la calle a miles de trabajadores honrados que se dedicaban a organizar espectáculos y que ahora quedaban relegados a un segundo plano. Los negocios y los pilares mismos de la propiedad intelectual tuvieron que cambiarse por completo y adaptarse a la nueva realidad que supuso el nacimiento y consolidación de la industria discográfica.

La industria discográfica y cinematográfica lleva décadas oponiéndose a los nuevos avances tecnológicos que la obligan a cambiar su modelo de negocio tal y como ellos habían hecho con el modelo de negocio de los dueños de los teatros. El “monstruo de Internet” ha tenido muchas caras a lo largo de la historia y, para algunos, la primera de todas ellas fue la de la misma industria discográfica.

Ese monstruo ya estuvo encarnado en 1908 por un nuevo invento que consistía en un sistema de cartuchos perforados que mediante un determinado dispositivo tocaba música automáticamente. La editora musical White—Smith demandó a Apollo Co, responsable de esta nueva amenaza que acabaría con la música y que, en aquel momento, rompía las reglas del juego.

Poco después, en los años 20, los intérpretes de vaudeville iniciaron acciones legales contra Marconi por inventar otro monstruo: la radio.

En la década siguiente, los 30, se inventó la radio FM. Las discográficas, que habían hecho todo tipo de inversiones en la AM, iniciaron fortísimas medidas de presión que terminaron con Amstrong, inventor de la radio FM, saltando desde el piso trece de un edificio. Pese a todo, la radio FM siguió finalmente su camino dominando las ondas.

En la década de los 40 el nuevo enemigo se llamó “televisión” y los estudios de cine la trataban con el mismo temor y menosprecio con el que hoy se refieren a Internet. Seguramente la discusión sobre si se valoraría el cine al poder verlo gratis desde el sofá de tu casa, ya empezó en esos años.

A finales de los 50 las editoriales cargaron contra las primeras fotocopiadoras que permitían copias masivas de sus productos.

Cuando en los años 70 comenzó a generalizarse la práctica de la copia de casetes, la industria hizo todo lo posible por frenar tan peligrosa costumbre. A los que hoy seguimos de cerca la persecución de las copias hechas desde Internet, la campaña que se hizo para frenar a las de casete nos resulta familiar. En ella se incluían dos tibias cruzadas y un sucinto mensaje: “Las grabaciones caseras están matando la música”.

En los 80, la industria del cine se opuso judicialmente a la aparición del vídeo casero alegando que estrangularía, en palabras del presidente de la MPAA, a toda la industria. El abogado de una multinacional dijo al Tribunal Supremo que los vídeos “constituían una industria de mil millones de dólares basada en la apropiación de la propiedad de otra persona”. Sony, inventor de ese nuevo monstruo, ganó en el Supremo y el vídeo casero siguió su camino. El mismo camino en el que Sony, ahora muy introducida en el negocio de los contenidos, se interpone cuando se habla de Internet. Hoy en día la venta de cintas y de DVD es el negocio más rentable de la industria cinematográfica, suponiendo el 63% de sus ingresos.

Echando la vista atrás, parece absurdo que alguien pudiera oponerse a inventos que, hoy en día, son de uso absolutamente cotidiano, como, muy probablemente, se verá dentro de una década la actual batalla por las descargas de la Red.

Hay otro denominador común: en todos los casos descritos la industria no tuvo otro remedio que adaptarse a los nuevos tiempos. Eso mismo debe hacer ahora si quiere sobrevivir.

Ya se están dando pasos en ese sentido. La industria sabe bien que la única forma de ganar la batalla es, precisamente, no batallando e intentando subirse al carro. Teddy Bautista, que no es precisamente sospechoso de estar muy de acuerdo con mis tesis, ha dicho que “contra la piratería en la Red es imposible luchar, ya que se extiende como una mancha de aceite y lo que debemos hacer es tratar de adaptar la industria discográfica a esa realidad”.

No se trata de que se trabaje gratis, sino que ahora ese trabajo se habrá de ver remunerado, forzosamente, de otra manera y por otras vías que no pueden ser ya las mismas que hace años. No es que se exija un cambio de modelo de negocio, como algunos han creído, sino que simplemente se señala que o se hace o, lamentablemente, muchos se quedarán en el camino. Que ya no estamos en los años 80, no lo decimos nosotros, lo dice el calendario.

Cierto es, como bien dice Jorge Iglesias, que para que exista un modelo de negocio es necesario que exista gente que pague. Pero ese pago puede hacerse de diversas maneras y no tiene por qué ser por el acceso directo al contenido. Si se invirtiera el mismo dinero y tiempo en buscar y aplicar vías alternativas de remuneración en lugar de intentar parar el agua que atraviesa una canasta de baloncesto, se avanzaría más. Schlachter, en su libro The Intellectual Property Renaissance in Cyberspace. Why Copyright Law Could Be Unimportant on the Internet, señaló hasta nueve vías distintas de remuneración de artistas, autores y productores. Estas vías, algunas sólo aplicables al software, no son la venta directa del producto, sino vías indirectas como “la publicidad, la esponsorización, las ventas a prueba, la venta de actualizaciones, la venta de tecnología complementaria que haga posible el disfrute de las obras, la venta de objetos físicos relacionados con las obras, la prestación de servicios técnicos de reparación y apoyo, la compra y venta de información sobre las preferencias de los consumidores y la formación de grupos consumidores potenciales con una fuerte identidad”.

William Fisher, profesor de Harvard, plantea otro modo de remuneración para las descargas. Tal y como lo enuncia Lawrence Lessing en Free Culture: “Fisher sugiere una forma muy ingeniosa para esquivar el callejón sin salida en el que halla Internet. De acuerdo con su plan, todos los contenidos susceptibles de transmitirse digitalmente serían (1) marcados con una huella digital (no importa lo fácil que es evitar estas marcas; ya veremos que no hay incentivos para hacerlo). Una vez que los contenidos han sido marcados, los empresarios desarrollarán (2) sistemas que controlen cuántos ejemplares de cada contenido se distribuyeron. A partir de estos números, (3) después se compensará a los artistas. La compensación sería pagada por un (4) impuesto al efecto [...] La propuesta de Fisher es muy similar a la propuesta de Richard Stallman para DAT. A diferencia de la de Fisher, la propuesta de Stallman es pagar a los artistas de un modo directamente proporcional, aunque los artistas más populares recibirían más que los menos populares. Como es típico en Stallman, su propuesta se adelanta al debate actual en algo así como una década”.

Según el libro El Derecho de Autor en Internet, Warner Bros mantuvo un sitio web desde el que se podía acceder gratuitamente a obras en formato DVD dejando la posibilidad de pagar una suscripción a cambio de recibir servicios de valor añadido como entrevistas o imágenes del rodaje. El acceso gratuito se presenta así no solo como compatible con el acceso de pago, sino incluso como su promotor.

El cambio de modelo se está iniciando de manera tímida. A finales de 2005, el sello discográfico Faktoría D empezó a distribuir discos en Madrid y Barcelona que no tenían ningún coste para el comprador. La forma de financiarse y conseguir beneficios era que el libreto de los CDs tenía publicidad inserta en sus páginas.

Esta vez no es una discográfica independiente, sino que es Universal Music, la discográfica más grande del mundo, la que en Agosto de este año anunció que pondría a disposición del público todo su catálogo gratis en Internet. Su financiación vendría igualmente por medio de la publicidad. Poco después de esta noticia, EMI anunció que haría lo mismo que Universal y pondría igualmente todo su catálogo gratis en Internet. Hay que tener en cuenta que entre estas dos discográficas se reparten casi la mitad del mercado discográfico de todo el mundo.

La fórmula de Universal y EMI no es novedosa sino que sigue la estrategia de Disney y ABC que, al ver que los episodios de sus series de más éxito se intercambiaban al poco tiempo en Internet, decidieron ponerlas ellos mismos en la Red con interrupciones publicitarias. A la mañana siguiente de su emisión en televisión, los propios titulares de los derechos ponen gratis en Internet series como Perdidos y Mujeres Desesperadas.

Es indiscutible que cada cual puede opinar lo que quiera sobre este asunto. La industria puede pensar que las descargas están mal o que no deberían poder hacerse. Pero si mientras se quejan por algo que ya es inamovible intentan reformar su negocio, tanto mejor para ellos”.